No sé en qué parpadeo te robaste mis miradas, llenas de cariño y deseo…
Cuando fue que mi cordura se quedó atrás y me rendí ante tus
detalles y encantos…
El segundo en el que mi cordura sucumbió ante mis emociones…
El momento en qué mi cuerpo y mi mente se hicieron adictos a tu presencia….
Donde quedaron todas mis reglas, mis códigos y mis “yo no”…
En que suspiro te adueñaste de mis pensamientos y anidaste
en ellos…
En que caricia me volví fanático de tus interminables
piernas…
En qué gota de sudor se evaporaron mis miedos y dudas con
respecto a ti…
Cuando llego esa sonrisa que me hizo mis ojos desorbitar y
mi cara se contagiara con tu alegría…
El respiro en que tu bello aroma natural inundó mis pulmones
y avergonzó a cualquier otro perfume que haya olido alguna vez…
En que paso de baile nuestras caderas se pertenecieron y
juraron complicidad perpetua…
En que beso nuestros labios sellaron el destino de este
bello momento…
El sonido de tu voz que conquistó mi oído y complicó su
descripción más allá de mi entendimiento…
El sorbo de alcohol en el que perdí toda inhibición me
arrojé impúdicamente a tu regazo…
Que fue del pensamiento aquel en que me decía a mí mismo que
eras inalcanzable…
De aquel temblor en mis manos que calmaste con tan solo un
sincero abrazo…
Donde quedaron las reglas y excepciones a mi constitución física...
Cuando se perdió el dolor de aquella silla aplastando mis
dedos por el simple afán de tenerte unos centímetros mas cerca…
Cuando llegará la lagrima que he de derramar por ti y tu
ausencia…
En qué momento las palabras y sus sentidos me fueron
insuficientes para describirte a ti y a lo que provocas en mi…
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